sábado, 3 de septiembre de 2016

Un 3 de septiembre...

de 1939 llega a Valparaíso el navío Winnipeg con 2200 inmigrantes españoles provenientes de Francia, viaje propiciado por iniciativa del poeta chileno PABLO NERUDA y del embajador republicano español, Rodrigo Soriano Barroeta-Aldamar. Los inmigrantes eran refugiados republicanos o comunistas de la Guerra Civil Española que habían huido de España por la llegada de Francisco Franco al poder.
Pablo Neruda tiene noticia de la penosa situación de los refugiados republicanos españoles que se encontraban en campos de concentración franceses hacinados y en condiciones miserables y decide preparar y apoyar la emigración.
La mayoría de los españoles que desembarcaron del Winnipeg permanecieron en Chile. Años más tarde sus descendientes también llegarían desde Europa a Chile para reunirse con sus familiares y construir sus vidas en América. Se cuentan en más de 20.000 los chilenos herederos de estos emigrantes. (Aquí, un vídeo-testimonio sobre el tema).


El episodio es recordado en las memorias de Neruda, "Confieso que he vivido": “Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie.”
 .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.  
Clases particulares online y ayuda en trabajos universitarios. 
¡Infórmate! Correo: info@mariannavarro.net    Web: http://mariannavarro.net/ 
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.


Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha

- de 1913, Ignacio AGUSTÍ, escritor y periodista español fallecido el 26 de febrero de 1974. Escribió en catalán hasta 1936 y en castellano a partir de esa fecha.
Desde 1943 empieza a publicar su obra fundamental, la serie narrativa "La ceniza fue árbol", de la que destacan los dos primeros títulos, Mariona Rebull y El viudo Rius (1944). Continúa con Desiderio (1957), Diecinueve de julio (1965) y Guerra civil (1972).
La saga es un reflejo de la historia de la industria familiar de la época, con una primera generación que la crea, una segunda que la consolida y una tercera que se dedica a derrochar en lujos y la acaba destruyendo. Ha sido llevada al cine y base de una serie de TV.
Su narrativa continúa los esquemas del realismo y naturalismo decimonónicos. Intenta dar una visión totalmente fiel del periodo histórico reflejado, sin tomar partido. Las descripciones son minuciosas y en cada episodio aparece un inventario exhaustivo de gentes, objetos y toda clase de circunstancias que permiten reconstruirlo con todo rigor. Él se consideraba un cronista del periodo histórico en que sitúa a sus personajes, con ausencia de todo compromiso.

Hablo de muchos años atrás. Mi ciudad alcanzaba su cima sin perder un ápice de su encanto recoleto. Cada barrio tenía su parroquia. Al doblar una esquina cualquiera el viandante percibía murmullo de rezos; las monjas de los conventos susurraban en el oratorio; y el tañido leve de las campanas conventuales, tan peculiar, se dilataba en la madrugada hasta morir en el lecho de nuestros abuelos. El latido masculino y grave de las campanas parroquiales venía con el amanecer. Finalmente, se enseñoreaba del aire la voz de la campana mayor de la catedral, abadesa de la ciudad; su eco dilatábase sobre la urbe y penetraba leguas de mar adentro, a sepultarse en las aguas del horizonte. Al sonar de las primeras se despertaba una porción de gentes. Tras haberse lavado en la palangana de trípode recogían de la mesa del comedor su paquete —panecillo y tortilla— y penetraban en la madrugada, brumosa aún. Largo era el camino para muchos, pero lo ganaban sin apresuramientos. Nadie llegaba un minuto tarde. En las cercanías de la fábrica sucumbía la luz de los últimos faroles de gas, sumida en la lechosa claridad del día. Se sentía frío, intenso pero confortador; al salir a la calle la postrera neblina del sueño había sido diseminada por el filo del cierzo mañanero; desvelados por el escalofrío los hombres se sentían encuadrar de lleno en el engranaje social y determinados resueltamente a cumplir su obligación, sin remilgos. (Fragmento inicial de 'Mariona Rebull')

- de 1929, nació Enrique LIHN, poeta chileno fallecido un 10 de julio de 1988, que también escribió ensayos, cuentos, novelas, obras de teatro e historietas.
En 1963 publicó el que consideraba su primer libro válido, La pieza oscura (solía omitir la mención de sus libros anteriores, Nada se escurre y Poemas de este tiempo y de otro, de 1956). Escribió y montó obras de teatro, y realizó performances y videos. Su presentación de El Paseo Ahumada en ese mismo lugar le valió un breve arresto policial en 1983. Esta obra, junto a La Aparición de la Virgen fueron ediciones precarias, autofinanciadas en gran medida por el poeta y sus amigos, en un intento de oponerse a la asfixiante cultura oficial de la época de la dictadura militar en Chile.
Entre su obra poética: El Paseo Ahumada (1983), Pena de extrañamiento (1986), Mester de juglaría (1987), La aparición de la virgen (1987) y Diario de muerte (póstuma, 1989). Y las novelas:  Batman en Chile (1973), La orquesta de cristal (novela gráfica, 1975), El arte de la palabra (1978), Poetas, voladores de luces (1982) y La república independiente de Miranda (1989).

Dirán que se ha dormido para siempre, dirán
que un ala color fuego y otra color ceniza
el ángel de su voz baja por ella
lleno de un Cristo único: impaciente en la espera;
que esperezándose de su vida profunda
nunca bien conciliada como sueño de exilio
con ojos que sus ojos de polvo le cegaron
todo lo ve en su Dios que lo ve todo.
Y cae allí donde estuvo su pecho
desenredado el nudo que la hizo cantar;
silencio ahora guarda, feliz, como de niño.
Dirán que está en la Gloria.
(Primeros versos de Elegía a Gabriela Mistral)


- de 1930, nació Jorge Ángel LIVRAGA RIZZI, poeta, novelista, filósofo, ensayista y pedagogo argentino miembro de la Sociedad Teosófica entre los años 1947 y 1957, y fundador ese último año de la Organización Internacional Nueva Acrópolis de filosofía, cultura y voluntariado, que recibiera numerosas críticas y denuncias como secta destructiva.
Premio Nacional de Poesía de Argentina en 1951, con su libro "Lotos", fue un gran admirador de la obra de Rubén Darío y de Octavio Paz.
En 1972 se traslada a España con ocasión de la apertura de actividades de Nueva Acrópolis en Europa. En 1988, es condenado por tenencia ilegal de armas en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid. Fallece en la capital española el 7 de octubre de 1991.
Entre sus obras: ”El teatro mistérico en Grecia. I La Tragedia”  (ensayo, 1987), ”Möassy, el perro” (novela, 1990), ”Tebas”(ensayo, 1990), ”Los Espíritus Elementales de la Naturaleza”(ensayo, 1995).

El crecimiento demográfico es un grave problema que se puede también estudiar a la luz de estas nuevas teorías sobre la reencarnación.
Hay una afirmación ancestral dentro de nuestros corazones. Aquellos que alguna vez hemos tenido una experiencia mística, aquellos que hemos tenido la suerte de un verdadero ideal, de bucear en las viejas civilizaciones y rescatar no solamente los viejos conocimientos, sino el viejo sentido del ser, y nos atrevemos a soñar con un hombre nuevo y mejor, encontramos en estas investigaciones un reconfortante hálito de realidad.
Amigos, la muerte no existe.
(Últimas líneas de 'La vida después de la muerte')
- de 1940, Eduardo GALEANO, periodista y escritor uruguayo, fallecido un 13 de abril del 2015.
Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
En septiembre de 2010 ganó el destacado premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia, entregado anualmente por la Sociedad Stig Dagerman a aquel escritor que en su obra reconoce la importancia de la libertad de la palabra mediante la promoción de la comprensión intercultural.Galeano fue distinguido con el galardón por estar "siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados", por escuchar y transmitir su testimonio mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo, según el jurado.”

¿Qué tal si deliramos por un ratito?
¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
En las calles los automóviles serán aplastados por los perros.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar sino los que quieran cumplirlo.
Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir.
(Fragmento de 'El derecho de soñar')


 Fallecidos en esta fecha
- de 1971, falleció Rosa WERNICKE, escritora y poeta argentina. Escribió narrativa, poesía, ensayo, teatro y argumentos cinematográficos y adaptó novelas para el radioteatro. Colaboró en los diarios La Prensa, La Capital y La Tribuna, donde tuvo a su cargo la sección bibliográfica. Una buena parte de esa obra quedó inédita.
En 1943 se publicó en Buenos Aires su novela Las colinas del hambre. Está ambientada en 1937, en la primera villa miseria de Rosario, que se encontraba entre las montañas («colinas») de los basurales del sur de la ciudad, en la zona del antiguo matadero, donde más tarde se formaría el actual barrio Tablada. Fue el libro de su consagración y, sin embargo, fue la única novela que publicó.
 Otras obras: Los treinta dineros (cuentos, 1938),  Isla de angustia (cuentos, 1941).

Durante todo el tiempo que duró el viaje por ferrocarril, estuvo acodado en el borde de la ventanilla, mirando sin ver el vertiginoso huir de los sembrados y de los postes que sostenían el alambrado. Perfectamente hubiera podido tomar un pasaje de primera clase, pero, delante de la ventanilla en la que se expendían boletos y, cuando el empleado, lógicamente aguardó su demanda, una fuerza nacida desde el fondo secreto de su conciencia le obligó a vacilar y a correrse a la izquierda. En la ventanilla de la izquierda, con letras pintadas de blanco sobre la madera oscura, se leía: “Segunda Clase”. Sí, tomó un billete de segunda clase porque le pareció que, de haber tomado uno de primera, todos sus ascendientes, cinco generaciones de proletarios, de incorporarse sobre sus tumbas, hubieran tenido pleno derecho de escupirle al rostro y cubrirle de ignominia. Estaba sentado en el duro asiento cuyos listones se le metían en la carne y le ceñían, principalmente, sobre los riñones y en la vértebra media de la espina dorsal. (Fragmento del cuento “Los treinta dineros”)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido?